viernes, 11 de septiembre de 2015

ONU aprobó marco legal para reestructuración de deuda: “Este es un logro de los 40 millones de argentinos”, aseguró la Presidenta



Jueves 10 de Septiembre del 2015

La presidenta Cristina Fernández destacó esta noche la resolución aprobada en la Asamblea General de las Naciones Unidas, por 136 votos a favor, 6 en contra y 41 abstenciones, en torno a los criterios que deben regir a nivel internacional para los procesos de reestructuración de deuda soberana.

“Ningún país puede pagar su deuda, a costa de que su pueblo quede sin educación, sin salud, sin seguridad”, remarcó la Mandataria.

En un mensaje por Cadena Nacional, desde el despacho presidencial de Casa de Gobierno, la Jefa de Estado aseguró que “Argentina ha ejercido su responsabilidad solidaria junto al resto de los pueblos, y su responsabilidad en el orden económico mundial”.

Recordó que fue a raíz de una propuesta del gobierno argentino que comenzó a debatirse un marco legal para la reestructuración de deudas, que fue aprobado hoy.

Aseveró que “esto es obra de lo que nos pasó a los argentinos.

Vivir tragedias como la de 2001 y el accionar de los fondos buitres, depredando a la Argentina e intentando depredar otros países, ha hecho que la mayoría absoluta de Naciones Unidas, 136 países, apoyara estos principios básicos”.

Entre los puntos sobresalientes de la resolución aprobada por la ONU, la Primera Mandataria destacó: el derecho de los países a reestructurar sus deudas; la inmunidad soberana, “para que nadie embargue embajadas o como nos pasó con la fragata Libertad”; el trato equitativo a los acreedores, ya que consideró que “no puede ser que haya acreedores que cobren dos pesos y otros que cobren millones”.

Asimismo, subrayó “la clave de esto, que es la reestructuración por mayoría”.

“Cuando hay una mayoría calificada, que acuerdan con ese país la reestructuración de su deuda, esto es aplicable a todos los demás”, enfatizó. Resaltó que “Argentina ha logrado un acuerdo con el 92% de sus acreedores.

En cualquier país, con el 66% de los acreedores llegan un acuerdo, eso es aplicable a todos”.
Cristina Fernández criticó el fallo del juez de Nueva York Griesa, al afirmar que momentos “por un fallo judicial de la Justicia de Estados Unidos, no se aplica el derecho y se pierde otro principio fundamental en cualquier negociación: la imparcialidad”.

Comentó que otro de los puntos de la resolución atiende a los dichos del ex presidente Néstor Kirchner, en su primera intervención ante las Naciones Unidas, quien dijo que “los muertos no pagan las deudas”.

“Ningún país puede pagar su deuda, a costa de que su pueblo quede sin educación, sin salud, sin seguridad”, remarcó.

La Presidenta de la Nación agradeció “profundamente a los 136 países que votaron favorablemente. Quiero agradecer también a los países que se han abstenido, sabemos de las presiones”.

Y destacó que los 6 que se opusieron, son menos que los 11 que originalmente se negaron a que este tema se discuta.

“Los argentinos saben que hemos desendeudado al país como nunca se había hecho”, aseguró, al tiempo que afirmó que “es importante cumplir con los compatriotas, pero también es importante trasladar ese compromiso al escenario global”.

La Jefa de Estado enfatizó que “valió la pena dar la pelea.

Muchas veces hay que pelear para que las cosas se consigan” y dio como ejemplo la pelea que los ciudadanos dan día a día “para que sus hijos tengan mejor escuela, para no perder el trabajo o tener mejores salarios”.

“Estamos muy contentos, quiero felicitar al equipo de Economía, al equipo de Relaciones Exteriores y a todos los argentinos.

Este es un logro de los 40 millones de argentinos, para el mundo entero”, concluyó.

Al comienzo de la Cadena Nacional, la Presidenta de la Nación dialogó vía videoconferencia con el ministro de Economía, Axel Kicillof, quien repasó los puntos principales de la resolución aprobada por la Asamblea.

El jefe del Palacio de Hacienda sostuvo que “esto favorece a la Argentina, pero no solo eso, favorece a todos los países, también los desarrollados”.

“Cuando sobrevienen las crisis de deuda, tiene que haber reglas claras”, estimó.

Y agregó: “Esto a partir de ahora es una resolución de las Naciones Unidas, como los derechos del niño, los derechos de la humanidad”.

La resolución aprobada por ONU

La Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas (ONU) aprobó hoy con 136 votos positivos, 41 abstenciones y 6 en contra, la resolución que limita el accionar de los fondos buitre a través de una serie de nueve principios que dan marco a un sistema legal global para los procesos de reestructuraciones de deuda soberana.

La resolución fue tomada por mayoría simple de votos, tras una discusión que se extendió por espacio de seis meses y que fue impulsada inicialmente por Argentina y el G77 más China.

La delegación argentina, encabezada por el canciller Héctor Timerman y el ministro de Economía, Axel Kicillof, estuvo conformada por la embajadora en Estados Unidos, Cecilia Nahón; y la representante ante el organismo multilateral, María Cristina Perceval.

Los nueve principios que contiene la resolución son los de soberanía, buena fe, transparencia, imparcialidad, tratamiento equitativo, inmunidad soberana, legitimidad, sostenibilidad y reestructuración de la mayoría.


Carta a la ONU de economistas internacionales en apoyo al marco regulatorio para reestructuración de deudas

Martes 08 de Septiembre del 2015

Diecinueve economistas internacionales publicaron una Carta Abierta a la ONU, entregada a cada uno de los países miembros del organismo, en apoyo a los principios sobre restructuración de deudas soberanas que se votarán este jueves.

A continuación, se transcribe la carta, publicada en el blog del ex ministro de Economía de Grecia Yanis Varoufakis (http://yanisvaroufakis.eu/):

¡Los países europeos deben apoyar las propuestas de las Naciones Unidas para la reestructuración de las deudas soberanas! - Carta abierta a la ONU por 19 economistas

El 10 de septiembre, la Asamblea General de las Naciones Unidas votará nueve principios relativos a la reestructuración de las deudas soberanas.

La observancia de tales principios habrían evitado los escollos de la crisis griega, en la que los representantes políticos cedieron a las demandas de los acreedores a pesar de su falta de sentido económico y su impacto social desastroso.

Esta resolución de interés público debe ser apoyada por todos los Estados europeos y debe ser puesta en el debate público.

La crisis griega ha dejado claro que los estados individuales que actúan por sí solos no pueden negociar condiciones razonables para la reestructuración de su deuda en el marco político actual, a pesar de que estas deudas son a menudo insostenibles en el largo plazo.

Durante sus negociaciones con las instituciones acreedoras, Grecia se enfrentó a una obstinada negativa a considerar cualquier reestructuración de la deuda, a pesar de que esta negativa estaba en contradicción con las recomendaciones del propio FMI.

En la ONU, en Nueva York, hace exactamente un año, Argentina, con el apoyo de los 134 países del G77, propuso la creación de un comité destinado a establecer un marco jurídico internacional para la reestructuración de las deudas soberanas.

Este comité, respaldado por expertos de la UNCTAD, hoy somete a votación nueve principios que deben ser respetados en la reestructuración de las deudas soberanas: la soberanía, la buena fe, transparencia, imparcialidad, tratamiento equitativo, la inmunidad soberana, legitimidad, sostenibilidad y reestructuración de la mayoría.

En las últimas décadas ha surgido un mercado de deuda al que los Estados están obligados a someterse.

Argentina, situándose en la vanguardia de estos esfuerzos, se ha defendido de los "fondos buitre" desde que reestructuró su deuda.

Estos fondos recientemente lograron congelar los activos de la Argentina en los Estados Unidos a través de la intervención de los tribunales estadounidenses.

Ayer Argentina, hoy Grecia, y mañana quizás también Francia, cualquier país en deuda puede ser impedido de reestructurar su deuda a pesar de todo sentido común.

El establecimiento de un marco jurídico para la reestructuración de deudas, que permita que cada estado pueda resolver sus problemas de deuda sin riesgo de colapso financiero o la pérdida de su soberanía, es una cuestión de gran urgencia en la promoción de la estabilidad financiera.

Estos nueve principios reafirman la preeminencia del poder político en el manejo de la política económica.

Limitan la despolitización del sistema financiero, que hasta ahora no ha dejado ninguna alternativa a la austeridad y en su lugar ha mantenido a los Estados rehenes de las demandas de los acreedores.

La votación de la ONU ofrece hoy una clara elección entre el manejo democrático de los asuntos de la deuda soberana y la continuación del manejo por parte de los mercados de deuda.

Una iniciativa similar fracasó en 2003 en el FMI. Hoy en día, mientras que la posición de los países europeos sigue siendo poco clara, su apoyo es fundamental para que la presente resolución se ponga en práctica.

Hasta el momento se han mantenido lejos del proceso, y no han expresado su apoyo a la creación de la comisión.

El drama griego que se desarrolló durante el verano deja en claro que no queda tiempo para vacilaciones.

Las pseudo negociaciones de este verano han hecho que muchos europeos se vuelquen hacia el nacionalismo y expresen un desafío hacia las instituciones internacionales. Sin embargo, los europeos deben reafirmar que los derechos democráticos, en lugar de los dictados del mercado, están en el corazón de la gobernanza internacional.

Por consiguiente, instamos a todos los Estados europeos a votar a favor de esta resolución.

LISTA DE FIRMANTES

Piketty Thomas, Paris School of Economics
Varoufakis Yanis, ex ministro griego de Finanzas
Galbraith James, Universidad de Texas en Austin
Flassbeck Heiner, El ex economista jefe de la UNCTAD
Guzmán Martín, Universidad de Columbia
Généreux Jacques, Sciences Po
Keen Steve, Universidad de Kingston
Colletis Gabriel, Toulouse 1 Universidad
Husson Michel, IRES
Lemoine Benjamin, Universidad Paris-Dauphine
Mazzucato Mariana, Universidad de Sussex
Salais Robert IDHE , Marc Bloch
Théret Bruno, Universidad Paris-Dauphine
Timbeau Xavier, Director Principal en el OFCE
Zezza Gennaro Levy, Economics Institute
Dosi Giovanni, Scuola Superiore Sant'Anna
Stockhammer Engelbert, Universidad de Kingston



viernes, 5 de octubre de 2012

67a Asamblea General de las Naciones Unidas: Discurso de la Presidenta de la Nación


Martes, 25 de Septiembre del 2012
DISCURSO DE LA PRESIDENTA CRISTINA FERNANDEZ DE KIRCHNER EN LA 67°ASAMBLEA GENERAL DE NACIONES UNIDAS
Señor Presidente; señores miembros de esta distinguida Asamblea Anual de Naciones Unidas: quiero referirme en primer término en esta intervención a ratificar la postura personal de esta Presidenta, la de la República Argentina como país y la del pueblo argentino en cuanto al enfático repudio y rechazo al salvaje asesinato de que fuera objeto el embajador estadounidense Chris Stevens en la ciudad de Bengassi en la República de Libia. Este hecho que caracteriza una vez más la andanada terrorista ha merecido por parte nuestra también un período de reflexión acerca de determinadas interpretaciones que hubo en su momento referidas a acontecimientos sucedidos en los países árabes y que fueron por muchos líderes occidentales interpretados o denominados, tal vez periodísticamente, como la primavera árabe, pero que en realidad, humildemente y con mucho respeto desde nuestro punto de vista, reflejaba tal vez otras situaciones no percibidas, no entendidas, no comprendidas por los principales líderes de Occidente.
La muerte de Chris Stevens en Bengassi no es casualidad, fue precisamente allí donde se originó el principal foco de resistencia al régimen de Muhamar Kadafi y donde aquellos que tenemos cierta inclinación por la política internacional sabíamos muy claramente que residían precisamente allí los principales fundamentalistas islámicos opositores, no ya al régimen de Muhamar Kadafi sino a una coexistencia pacífica en un mundo de paz, entre hombres y mujeres de diversas razas, religiones, creencias o pertenencias.
Digo esto porque es necesario tener una clara percepción de cuáles son los problemas y cuáles son verdaderamente las situaciones que se están originando en el mundo y en Medio Oriente en especial, para entender la necesidad de tener políticas diferentes orientadas a construir una paz verdadera y duradera. Una paz que debe implicar siempre elegir, antes que el lenguaje de las armas, el lenguaje de la diplomacia. Porque si uno recorre la historia reciente podrá advertir que muchas veces personajes, fracciones políticas que parecían aliadas de Occidente, finalmente al cabo del tiempo terminaron convirtiéndose en acérrimos enemigos de los valores occidentales por una tal vez mala interpretación o mala adecuación de políticas que permitieran comprender lo que está pasando en Medio Oriente y fundamentalmente en el mundo.
La necesidad del reconocimiento del Estado de Palestina, como también la necesidad y el reconocimiento de que Israel viva dentro de sus fronteras legalmente reconocidas desde 1967, son parte fundamental y el nudo fundamental del problema en el Medio Oriente. Nosotros abogamos por parte de la República Argentina, y creo también reflejar los intereses de nuestra región, de dar una respuesta a algo que viene reclamándose durante décadas y que sin embargo por distintas circunstancias y atravesando distintos gobiernos, las distintas potencias occidentales que tienen una inmensa responsabilidad en este liderazgo no han logrado construir. Para Chris Stevens y para su familia ya no habrá primavera árabe, ni siquiera verano sino un invierno terrible y eterno.
Por eso creo que es imprescindible replantear desde Occidente estrategias y políticas diferentes respecto de Medio Oriente, porque corremos el riesgo de que diciendo defender valores terminemos finalmente, a través de estrategias equivocadas atacando esos valores, profundizando la crisis y que sucedan hechos como el que sucedió en Bengassi, donde tenemos que lamentar la muerte de un diplomático, cualquiera sea su origen, en este caso un embajador estadounidense, cosa que no sucedía desde hacía muchísimo tiempo.
Similar situación podría describirse respecto de la otra gran crisis que aparentemente de carácter económico sacude al mundo. En el año 2008, cuando nos tocó concurrir a esta asamblea, se detectó la va se desplomaba en Lehman Brothers, y una crisis que parecía causada porque había pobres que no podían pagar hipotecas, la famosa crisis de las sub prime, hoy ha terminado en algo más que una crisis de pobres que no puede pagar sus hipotecas, se ha corrido finalmente el velo y se ha descubierto, o por lo menos ha quedado expuesto a la luz pública, que ha sido precisamente la administración financiera de capitales sin ningún tipo de regulación, no ya en beneficio de los sectores más empobrecidos sino de los sectores más ricos de la sociedad, la causante de esto que ya es una crisis global.
En Europa la crisis de la Eurozona, que no es más que la crisis de las deudas soberanas, países que deben más que su PBI y familias endeudadas más allá de sus posibilidades por los próximos 20 ó 30 años. En estos mismos momentos que estamos aquí se está produciendo en España una represión contra indignados que reclaman la renuncia del gobierno por los programas de ajuste que se están aplicando, recetas ortodoxas, las mismas que se vienen aplicando desde hace décadas infructuosamente.
Y quiero decirles que cuando hablamos de esto no hablamos desde lo empírico, cuando hablamos de esto en la República Argentina lo hacemos desde el conocimiento profundo por haber sido una suerte de conejillo de indias de las políticas neoliberales, producto del Consenso de Washington, que traspusieron las fronteras de toda la década de los 90 y finalmente implosionaron en el país en el 2001 cuando se produjo el default de deuda soberana más importante que se tenga memoria. Argentina llegó a deber 160% de su producto bruto, producto de políticas de endeudamiento, políticas de desindustrialización, políticas de ajuste permanente en el consumo, que uno ve aplicar ahora casi metódica y ferozmente sobre los países que hoy como España, como Grecia, como Portugal y como otros tantos están poniendo en peligro la Eurozona.
Poner en peligro el Eurozona es algo más que poner en peligro una región económica, es poner en peligro también la estabilidad misma del sistema financiero internacional. Debemos recordar que si bien el 60% o 65% de las reservas internacionales de los distintos países están depositadas en sus bancos centrales en dólares, hay no menos de un 24% de reservas de los diferentes bancos centrales depositadas en euros.
También, es bueno decirlo, es necesario un replanteo por parte de lo que significa una guerra comercial que se ha desatado en los distintos países a partir de políticas que unos denuncian como proteccionistas y que sólo constituyen políticas de defensa de nuestras sociedades, de nuestros trabajadores y de nuestros empresarios frente a las economías de los países desarrollados, que han sido en definitiva las causantes de la crisis que hoy estamos viviendo y que se intenta transferir. Yo siempre me pregunto algo: si cualquier país de los nuestros tuviera un déficit de la cuenta corriente como tiene por ejemplo Estados Unidos de Norteamérica, sería un país al que seguramente habrían censurado, sería un país al que habrían criticado, pero claro, al ser moneda de reserva, al hacerse el 85% de las transacciones comerciales del mundo en dólares, al ser el país que emite la moneda de reserva por excelencia, queda totalmente separado de toda recomendación o de todo ajuste explicitado por el Fondo Monetario Internacional. Sin embargo el Fondo Monetario Internacional sigue reclamando políticas de ajuste e inclusive, como en el día de ayer, amenazando a países a como la República Argentina, en una imitación que quiso hacer la titular del Fondo Monetario Internacional con un partido de fútbol, que si Argentina no cumplía determinadas cosas le iban a sacar tarjeta roja. Quiero decirle a la titular del Fondo Monetario Internacional que esto no es un partido de fútbol, que esta es la crisis económica y política más grave que se tenga memoria desde los años 30. En segundo lugar debo decirle que mi país no es un cuadro de fútbol, es una nación soberana que toma soberanamente sus decisiones y que por lo tanto no va a ser sometida a ninguna presión y mucho menos a ninguna amenaza de que si no hace tal cosa se le va a poner tarjeta roja. Por otra parte, si vamos al rol, ya que estamos en orden de comparar fútbol con economía, debo decir que el que el rol del presidente de la FIFA ha sido bastante más satisfactorio que el rol de los directores del Fondo Monetario Internacional en cuanto a organizar lo que es su responsabilidad. En efecto, la FIFA organiza cada cuatro años el mundial de fútbol, el próximo será en la República Federativa de Brasil y seguramente será un éxito. El Fondo Monetario Internacional viene tratando de organizar la economía desde los años 80 y crisis tras crisis no logra hacerlo. Sin embargo parece que los únicos que deberíamos criticarnos somos los países, no he escuchado ninguna autocrítica del Fondo Monetario Internacional en cuanto a cuáles eran las estadísticas de España, cuáles eran las estadísticas de Grecia, de Portugal, de Irlanda, de Italia, que permitieron que contrajeran deudas, que emitieran bonos sin ningún tipo de control. Cuáles son los controles, a quiénes controlan y por qué se controla a unos y a otros no.
Estas son algunas de las cosas que nos planteamos hoy aquí frente a ustedes, porque es necesaria una reformulación, lo venimos diciendo desde el año 2003 en que el presidente Kirchner por primera vez vino aquí y sostuvo, ante una Argentina devastada por la crisis, con índices de pobreza y de indigencia nunca vistos, el 25% de los argentinos no tenía trabajo, se habían quedado con sus ahorros en dólares, en pesos, en rupias, en libras, en lo que venía, no tenían nada. Vino aquí y dijo dennos una oportunidad para crecer porque las sociedades para poder pagar sus deudas deben crecer, los muertos no pagan sus deudas. Esta fue la frase de aquel argentino que no se equivocó y que en el año 2003, a partir de las políticas que pudo aplicar y sin acceder, inclusive hasta el día de la fecha, al mercado de capitales, Argentina ha reestructurado el 94% de su deuda soberana y vienen pagando rigurosa y regularmente cada uno de sus vencimientos desde el 2005 a la fecha. Y lo vamos a seguir haciendo, porque privilegiamos políticas donde la producción nacional, el valor agregado, la generación de trabajo, atender a los sectores más vulnerables a través de programas sociales que representan el 1,2% de nuestro PBI y que han sido definidos por hombres como Bernardo Kliksberg como los programas de política social más importantes de Latinoamérica, nos ha permitido un crecimiento que sin lugar a duda es el más importante de los 200 años de historia que tiene la República Argentina.
No venimos a dar lecciones a nadie porque no nos consideramos maestros ni profesores de nadie, simplemente queremos contar la experiencia de un país que vivió una situación similar a la que están viviendo otras naciones del mundo desarrollado. Lo que queremos aportar es desde lo empírico, no desde lo teórico y sabemos que tenemos que tomar como miembros del G-20 medidas que todavía no se han tomado porque siguen sin regularse los grandes movimientos de capitales que un día golpean en un país  y otro día golpean en el otro, donde un día la bolsa de un país que está prácticamente en default sube 20 puntos para bajar al otro día 7 siete puntos. Señoras, señores, no seremos economistas pero no somos tontos, sabemos que cada uno de estos movimientos implica formidables transferencias de ingresos y los únicos perjudicados siguen siendo los millones y millones de habitantes que pierden su trabajo, pierden sus esperanzas y lo que yo aspiro es a que no pierdan la paciencia, porque normalmente cuando se pierde la paciencia en situaciones sociales límite, cuando no se consigue trabajo, donde los pobres no tienen un Estado que los proteja y los contemple, finalmente terminan sobreviniendo crisis políticas e institucionales como las que nos tocó vivir a nosotros en el año 2001.
Creo también necesario entender que estamos ante un nuevo mundo y un nuevo mundo exige también liderazgos creativos, exige arriesgar nuevas ideas y nuevos conceptos, querer solucionar los problemas que hoy tiene el mundo con las recetas que los provocaron resulta absolutamente absurdo, es necesario decirlo claramente. El tema del déficit en cuenta corriente que es trasladado de los Estados Unidos a los países emergentes, donde se revalorizan por allí nuestras monedas y tenemos que hacer ingentes esfuerzos a través de acumulación de reservas y de medidas para que no nos transfieran desde los países centrales stocks de manufacturas a muy bajo precio que atentan contra nuestras economías, que por otra parte, bueno es decirlo, los últimos 10 años el crecimiento económico global fue sostenido precisamente por los países emergentes y hoy somos los países emergentes los que tenemos que estar soportando que nos denuncien como proteccionistas por parte de aquellas economías que han vivido protegiendo, a través de subsidios agrícolas y promociones de toda índole, en detrimento de nuestras economías y fundamentalmente en detrimento de la inclusión de millones de ciudadanos que ahora han podido ser incluidos al aparato productivo. Es clave que los países desarrollados entiendan la contribución que los países emergentes podemos hacer al resurgimiento de la economía internacional, por la cantidad de millones que todavía debemos incluir a los beneficios sociales y a la producción, porque además hemos bajado nuestro nivel de endeudamiento como nunca se ha visto. La Argentina, de haber sido un país que estuvo con el 160% de su PBI endeudado, hoy  apenas tiene un 14% del PBI en relación a la deuda, el resto es deuda intra sector público y estamos en el más bajo endeudamiento en moneda extranjera y referente a titulares  extranjeros.
Obviamente que para algunos somos un mal ejemplo. ¿Por qué? Porque cuando reestructuramos nuestra deuda, y no estoy proponiendo como solución la reestructuración, pero cuando reestructuramos nuestra deuda sostuvimos que hace a la esencia del capitalismo que quien toma el riesgo de colocar en un país dólares, con una tasa como la que se llegó a pagar en la República Argentina durante los años 90 para sostener la convertibilidad, entre el 15 y el 16%, mientras en el resto del mundo se pagaba apenas un 2 por ciento, debe asumir que si alguien le paga esa cantidad de dinero frente a un mundo que paga solamente el 2 por ciento, hay grandes posibilidades de riesgo que ese señor, ese banco, esa institución no les devuelva el dinero.
La tesis fue entonces que si habían arriesgado debían compartir parte de ese riesgo y, por lo tanto, propusimos una reestructuración en la cual esto fuera soportado por ambas partes.
De cualquier manera, la Argentina pagó más que la ENRON a sus accionistas. La ENRON pagó de cada 100 dólares, 1 dólar creo por accionista; nosotros, de cada 100 dólares, pagamos entre 25 y 30 dólares. Así que, en realidad, en esta reestructuración tuvimos mucha mayor amplitud y mucha mayor consecuencia que la tuvo, por ejemplo, la empresa ENRON, no ya con el resto del mundo sino con los propios ciudadanos americanos.
Decía entonces que estas cosas por supuesto pueden molestar a determinados organismos multilaterales de crédito, sobre todo porque la Argentina, durante la década de los años 90, fue exhibida como un ejemplo de lo que debía hacerse para en el año 2001 soltarle la mano y dejarla que se arregle sola.
Por eso creo que algunos creen que deben censurarnos o multarnos para que el ejemplo no cunda. Pero en realidad, si se piensa el mundo como una totalidad y como una globalidad, si se concibe que no estamos ante un problema económico, sino que estamos ante un problema político, porque cuando carecemos de liderazgos que nos indiquen un camino cierto y concreto para superar una crisis económica de la magnitud que tiene el mundo, ya no estamos ante un problema de la economía ni de los economistas, estamos ante un problema de la política que no encuentra soluciones ni respuestas ni nuevos modelos para darle solución a estos problemas.
Por eso sabemos del enojo de algunos organismos multilaterales con la Argentina y por eso les decimos que no vale la pena enojarse, que lo importante es replantearse en economía y en política qué errores se han cometido; qué cosas se están haciendo mal para poder corregirlas, seguir adelante y remontar esta crisis que, de seguir prolongándose en el tiempo, va a provocar no ya severos problemas económicos sino severos problemas institucionales y políticos.
Y lo que más miedo me da como militante política desde muy joven y que le ha tocado vivir períodos en su propio país donde no se respetaron los valores occidentales, donde se violaba, se torturaba y se desaparecía gente, porque había desaparecido la democracia; el temor más grande que tengo como militante política, frente la falta de resolución de esta crisis, es que muchísimos occidentales, que millones dejen de creer que un sistema democrático puede darles las soluciones.
Si uno observa la historia de la humanidad, puede observar claramente que los más terribles totalitarismos que asolaron la humanidad fueron precedidos por severas crisis económicas que no dieron solución a la gente, que le quitaron la esperanza y que crearon oídos propicios para los cantos de sirena prometiendo cosas que todos sabemos que es imposible cumplir.
Por eso quería referirme en términos enfáticos a cómo abordar el problema o a cómo concebirlo para de esta manera poder encaminar y encarrilar una situación que está descarrilada desde el año 2008 y que desgraciadamente no tiene visos, porque también comenzamos a ver que la crisis de los países desarrollados comienza a trasladarse a los países emergentes que hemos sido motores del crecimiento a nivel global.
Y creo que una cosa está vinculada con la otra y que es una falta de interpretación, de codificación adecuada, interpretación correcta de sucesos políticos y económicos que se entremezclan en la historia de la humanidad y nos llevan a concebir falacias como que, en definitiva, determinados movimientos políticos quieren vivir como los occidentales o que, tal vez, determinadas recetas ortodoxas de ajuste pueden conducir a alguna salida o a alguna solución. Nada más equivocado por cierto.
Finalmente, quiero referirme a dos temas que pueden parecer, tal vez, de carácter bilateral: uno fue entregado en cada una de las misiones que están aquí representadas, este cuadernillo impreso en español y en inglés acerca de la cuestión colonial de Malvinas.
En el pasado mes de junio estuve presente ante el Comité de Descolonización de este organismo, aquí en Nueva York, para presentar nuestro alegato, nuestro deseo de que se dé cumplimiento a la 2065 Resolución de Naciones Unidas, en cuanto a instar al diálogo entre ambos países, el Reino Unido y nosotros, sobre la cuestión de Malvinas.
El próximo año, en enero, se van a cumplir 180 años de que el Reino Unido, Inglaterra, usurpara ilegalmente nuestras islas Malvinas. No solamente no ha cejado en esto, no solamente no ha dado oído alguno ni respuesta alguna a un reclamo y a una resolución…en realidad, son muchas las resoluciones de Naciones Unidas, son muchas las resoluciones del Comité de Descolonización, son muchas las resoluciones de distintos organismos como la OEA y como distintas agrupaciones multilaterales, Grupo de Río, etcétera, que piden a Gran Bretaña que se siente a dialogar con la Argentina. No estamos pidiendo que digan que tenemos razón, eso no es diálogo, eso es imponer un criterio; simplemente queremos que se sienten a cumplir con la resolución de Naciones Unidas a dialogar sobre la cuestión de la soberanía en las islas Malvinas. Y además también a desmilitarizar el Atlántico Sur, una región, la América del Sur, de paz, sin diferencias étnicas ni religiosas ni de ninguna naturaleza que nos lleve a enfrentamientos entre nosotros.
Por eso, una vez más, reiteramos nuestro pedido. No se puede tener el doble estándar permanente de que aquellos miembros que se sientan en el Consejo de Seguridad en forma permanente, tienen derecho a violar todas y cada una de las disposiciones de Naciones Unidas y el resto de nosotros, simples mortales, debemos hacer saludo y venia ante cualquier resolución del Consejo de Naciones Unidas. Esto no es construir multilateralismo, esto no aporta en nada a la construcción de la paz que todos demandan y que todos necesitamos; esto aporta a generar una sensación creciente de injusticia y de desigualdad entre las naciones que afecta sensiblemente las posibilidades de un mundo más justo, que afecta sensiblemente las posibilidades de vivir en un mundo sin violencia.
Por eso reiteramos una vez más que esta no es una cuestión bilateral entre el Reino Unido y nosotros, se ha convertido en una cuestión global, terminar con los últimos vestigios de colonialismo, que ha sido uno de los grandes méritos de Naciones Unidas cuando creó en 1961 el Comité de Descolonización. Ingresar a este siglo XXI sin territorios coloniales hace también al respeto de los derechos humanos. Derechos humanos que, por cierto en mi país, defendemos con mucha fortaleza y que somos un ejemplo a nivel global del cumplimiento de los mismos.
Finalmente y vinculado también con lo que empecé, con el repudio y la condena a la muerte del embajador Christopher Stevens en Libia, quiero referirme también a lo que para nosotros, los argentinos, constituye y sigue constituyendo una llaga abierta porque todavía no ha habido justicia y que es la voladura de la mutual israelita AMIA en el año 94 y también de la embajada de Israel en el año 92, hechos absolutamente condenables y deplorables.
En reiteradas oportunidades, tanto el ex presidente Kirchner como quien les habla, ha pedido a la República Islámica de Irán, que ha sido acusada por la Justicia argentina de tener participación en dicho crimen, su colaboración y su cooperación.
En el año 2010 y en el año 2011, ante la falta de respuesta a ese pedido de colaboración y de cooperación, ofrecí, como alternativa a esto, si es que la República Islámica de Irán no tenía confianza en la equidistancia, en la independencia de la Justicia argentina, adoptar una doctrina que es la doctrina del caso Lockerbie, que todos ustedes recordarán, y que se refiere al atentado contra un avión estadounidense por parte de terroristas libios y que, finalmente, tuvo lugar un juicio en un tercer país y allí pudo repararse, si es que la muerte puede tener reparación, algo del daño que se había hecho.
Ofrecimos, precisamente, la elección de común acuerdo entre ambos países, de un tercer país para que se desarrolle allí un juicio que garantice a las partes que todos van a poder acceder a la justicia y, por sobre todas las cosas, que se va a conocer la verdad sobre este hecho tan terrible.
Empecé hablando sobre acciones del terrorismo internacional y termino también hablando sobre estas mismas acciones, no ya cometidas en un lejano país africano y contra un miembro del Cuerpo Diplomático estadounidense; estoy hablando de algo sucedido en mi país, en mi tierra y contra ciudadanos argentinos en clara violación también a la soberanía territorial.
El día miércoles pasado, 19 para ser más exactos, hemos recibido por parte de la República Islámica de Irán un pedido de reunión bilateral precisamente para dialogar entendemos que sobre este tema. Mi país, que sigue reclamando el diálogo como un instrumento universal y también como un instrumento particular en el caso de Malvinas, ha decidido instruir a nuestro Canciller para que tenga lugar aquí en Naciones Unidas, tal cual lo ha solicitado la República Islámica del Irán, una reunión bilateral entre ambas cancillerías.
Debo decirles que espero resultados de esa reunión, resultados en la manifestación que ha hecho la República Islámica de Irán de querer cooperar y colaborar por el esclarecimiento del atentado. Si no lo quiere hacer frente a la Justicia argentina o si no lo quiere hacer frente a un tercer país, esperamos resultados de esa reunión en cuanto a propuestas de cómo encaminar este conflicto tan profundo que data del año 1994.
Quiero recordarles a todos que el presidente Kirchner asumió como presidente recién en el año 2003; ya habían transcurrido nueve años del atentado sin tener ningún resultado.
Pero también quiero decir que esperamos que de esta reunión haya resultados concretos. Si hay propuestas por parte la República Islámica de Irán para avanzar en un sentido que no sea el que ha propuesto la Argentina, quiero decirles también que, como miembro de un  país representativo, republicano y federal, someteré a consideración de las fuerzas que tienen representación parlamentaria en mi país la propuesta que nos haga la República Islámica de Irán. Es un tema demasiado importante para ser resuelto solamente por el Poder Ejecutivo, más allá de que la Constitución le asigne la representación y el ejercicio de las relaciones exteriores. Pero acá no estamos ante un caso de relaciones exteriores típico o casual, estamos ante un hecho que ha marcado la historia de los argentinos y que también se inscribe en la historia del terrorismo internacional.
Por eso quiero que tengan la certeza, fundamentalmente los familiares de las víctimas, con los cuales me siento particularmente comprometida, fui durante seis años miembro de la Comisión Bicameral de seguimiento de ambos atentados, de la Embajada y de AMIA, siempre sostuve posturas muy críticas de cómo se desarrollaba la investigación. Por eso creo que tengo la autoridad para poder dirigirme a los familiares de las víctimas, que son realmente los que más respuestas necesitan acerca de lo que pasó allí y de quiénes son los responsables, para decirles que tengan la certeza de que esta Presidenta no va a tomar ninguna resolución respecto de ninguna propuesta que le sea formulada, sin consultar previamente con quienes han sido las víctimas directas de esto. Y, al mismo tiempo también, con las fuerzas políticas con representación parlamentaria en mi país, porque esto no lo puede decidir una sola fuerza política y porque además todos tienen la obligación de emitir opinión pública y fijar posición frente a situaciones de esta naturaleza.
Para terminar quiero decirles a todos los miembros de esta Asamblea que la Argentina va a tener el altísimo honor, pero también la altísima responsabilidad, durante los años 2013 y 2014, de ocupar un sillón, de ocupar un lugar de los no permanentes, obviamente, en el Consejo de Seguridad de este Cuerpo.
Quiero que sepan que más allá de que esté sentada formalmente la República Argentina, en ese lugar tienen que sentirse representados todos y cada uno de los países que aspiran a la paz en serio como un valor universal, pero con la convicción de que esa paz no es una enunciación formal e ingenua de deseos, en la comprensión de que la paz es un valor que se construye a través de la verdad, de la justicia y de la igualdad. No puede haber paz en un mundo donde no se trate en forma igual a los países; no puede haber paz en un mundo donde haya cada vez más pobres y menos incluidos; no puede haber paz en un mundo no se diga la verdad y las cosas como son.
Por eso creemos que en la construcción de esa paz que todos anhelamos, mayores responsabilidades tienen las grandes naciones líderes de este mundo. Como en cada uno de nuestros países la responsabilidad empieza por el presidente y va en forma descendente con sus autoridades, lo mismo ocurre en el mundo.
No podemos, más allá del reclamo de igualdad, ignorar las hegemonías, ignorar la importancia de determinados países en la resolución de los conflictos o, tal vez, no solamente en la resolución, sino también en la provocación de los conflictos.
Por eso, creo que –y quería decirlo y compartirlo con todos ustedes- ese sillón que ocupará la República Argentina, lo hará en nombre de los valores que siempre ha defendido: la paz, la vigencia irrestricta de los derechos humanos en todos los países, no solamente en aquellos que me resultan simpáticos o en aquellos que no me resultan simpáticos; los derechos humanos son valores universales que deben ser respetados en todas las latitudes y cualquiera sea la denominación de los gobiernos.
Y es obligación de esta Asamblea y es obligación de ese Consejo de Seguridad, actuar con un solo estándar para, precisamente, construir ese valor de paz, derechos humanos, igualdad y verdad, que es la única manera de asegurarnos vivir en un mundo más justo y más seguro del que vivimos hoy.
Muchísimas gracias y muy buenas tardes a todos y a todas. (APLAUSOS) 



domingo, 25 de septiembre de 2011

66ª Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas



DISCURSO DE LA PRESIDENTA DE LA NACIÓN, CRISTINA FERNÁNDEZ DE KIRCHNER, EN LA 66ª ASAMBLEA GENERAL DE LA ORGANIZACIÓN DE LAS NACIONES UNIDAS, EN NUEVA YORK
Señor Presidente de la Asamblea; señor Secretario General; señores miembros de esta organización: hace exactamente ocho años en este mismo ámbito y en este mismo estrado, el presidente de mi país, doctor Néstor Carlos Kirchner, apenas a cuatro meses de asumir como presidente de la República Argentina con apenas el 22 por ciento de los votos, manifestaba ante esta Asamblea, y dada la situación de nuestro país, la República Argentina, que había caído en default en el año 2001, que tenía cifras cercanas a un cuarto de la población sin trabajo, cifras de indigencia y pobreza superiores al 50 por ciento, planteaba la necesidad, ya en ese momento, de la reforma de los organismos multilaterales de crédito, especialmente el Fondo Monetario Internacional, y también de los organismos políticos de esta honorable organización.
En cada uno de los cinco discursos que hice en estas Asambleas, como también en las cuatro intervenciones, esta es mi cuarta intervención como Presidenta de la República, hemos realizado las mismas apelaciones en un mundo que ha cambiado sustancialmente desde aquel 2003 donde la República Argentina parecía ser una oveja negra, alguien díscolo y descarriado que había incurrido en el default por una conducta de incumplidores seriales.
En realidad habíamos sido víctimas de lo que yo denomino ser conejillo de Indias de las experiencias de los años 90 de las políticas neoliberales. Mucho ha pasado desde aquel momento de una Argentina que defaulteó la deuda más grande, por lo menos hasta ahora, de toda la historia de la humanidad, 160.000 millones de dólares.
En estos 8 años la Argentina ha reestructurado su deuda haciendo una reducción del 160 por ciento que comprendía del PBI, a menos del 30 por ciento. 
Los índices de pobreza e indigencia se han reducido a un dígito y todavía debemos seguir dando pelea. 
Tenemos un índice de desocupación que es uno de los más bajos de toda la serie y hemos completado el ciclo de crecimiento económico más importante en nuestros 200 años de historia.
De nuestra región, la América latina, países emergentes que hemos crecido en estos últimos años, Argentina ha encabezado el índice de crecimiento y está pagando regularmente su deuda sin recurrir a los mercados de capitales. 
Los números no se los voy a decir todos, pero hay números que son muy elocuentes.
En el año 2003 destinábamos un 2 por ciento de nuestro PBI a la educación y un 5 por ciento al pago de la deuda. 
Hoy la Argentina dedica 6.47 de su PBI a la educación y un 2 por ciento de su PBI al pago de la deuda.
La situación en el mundo hoy es sustancialmente diferente, tenemos numerosas regiones y países en severos problemas. 
La Argentina no pretende erigirse en modelo ni ejemplo de nadie, pero sí volver a ratificar la necesidad de formular claras reglas en materia de transferencia de capitales, en materia de especulación financiera.
Muchos aquí que han intervenido, y seguramente otros que lo harán, se han quejado de la especulación financiera con commodities, sobre todo en el sector de alimentos. 
Señoras y señores, cuando uno observa el crecimiento del stock financiero global en relación al PBI global también, es decir a lo que producimos en bienes y servicios el conjunto de los ciudadanos y empresas del mundo, puede advertir claramente el porqué estamos frente a un mundo donde la especulación parece no tener freno y trasladarse de un lado hacia el otro y de un país o de una región hacia la otra afectando monedas, economías y también la vida cotidiana de los ciudadanos, destruyendo trabajos, impidiendo que tengan una educación digna, que tengan salud.
Si uno observa la relación entre PBI global y stock financiero en la década del 80 ésta era una relación de 1 punto 1. 
Es decir, había un stock financiero que era 1 punto una vez igual a lo que producía el mundo en bienes y servicios. 
A partir de la década del 90 estas cifras se disparan geométricamente y se llega al año 2008 a que el stock total financiero, el activo financiero en el mundo sea 3.6 el PBI global, ese formidable spread entre lo que producimos y lo que está, en lo que yo denomino la economía del enter, porque en realidad si vamos a buscar esos activos son solamente apretar la regla enter en una computadora y trasladarse de un lugar a otro, de una moneda a otra y producir una volatilidad como nunca se ha visto en los mercados y crisis recurrentes donde las bolsas suben y bajan todos los días, creando la destrucción de miles de trabajos, pero también formidables rentabilidades que alguien se lleva.
Nosotros queremos reiterar una vez más, a la luz de nuestra propia experiencia, que reitero, no pretende erigirse en modelo, la necesidad de que los organismos multilaterales de crédito trabajen muy fuerte en una regulación en materia de movimientos de capitales a nivel global y en materia de especulación financiera. 
Sin esto va a ser imposible alcanzar la tan mentada estabilidad en los mercados y por lo tanto abordar, tanto de las economías emergentes que hemos venido sosteniendo el crecimiento de la actividad económica mundial, como también de los países desarrollados.

Es clave que esto sea entendido, porque hoy puede ser especulación sobre los alimentos, ayer lo era sobre el petróleo y mañana lo puede ser sobre las pastillas de menta si esto da rentabilidad y coloca en un posicionamiento a estos capitales que se trasladan sin ningún tipo de control ni regulación de un lado a otro del mundo.
En esto debo decir, que cuando como miembro del G-20, en la reunión de Londres, se decidió inyectar una formidable cantidad de recursos financieros precisamente al sector financiero que tenía problemas, sostuve en aquella oportunidad que era necesario garantizar que esos recursos que se inyectaban al mundo financiero pudieran ser volcados luego a la economía real, a la economía concreta para poder generar trabajo, generación de productos, de servicios.
Lamentablemente seguimos en la misma situación porque más allá de cambios a los que califico absolutamente de cosméticos, no se ha profundizado en la regulación que es necesaria. 
Es más, las calificadoras de riesgo, grandes responsables de muchas de las cosas que han pasado, califican por ejemplo a la Argentina como una economía marginal y calificaban hasta hace muy poco tiempo a economías que están a punto de caer en default, en deudas mucho mejor calificadas que la que tenía la Argentina. 
Se exige también entonces una evidente regulación sobre las calificadoras de riesgo que han tenido también una gran responsabilidad en la crisis que hoy vivimos en determinadas regiones y que obviamente va a impactar en todos los países.
No nos pone contentos el haber acertado pedir durante tanto tiempo la modificación, la reformulación de los organismos multilaterales de crédito. 
Al contrario, creemos que debía ser una tarea que ya estuviera empezada, que ya estuviera formulada para precisamente poder evitar esto que estamos viviendo ahora, y que para algunos son números en las Bolsas, pero que para los otros son destrucción de esperanzas de vida.
Y también decir, como lo decía el otro día con un colega cuando me tocó visitar Europa, que siempre las crisis económicas terminan impactando en los sistemas políticos.
No hay posibilidades de profundas crisis económicas donde la gente pierda su trabajo, donde millones caigan en la miseria, donde millones de personas pierdan su trabajo, su casa su educación, su salud, sin que esto implique también profundas transformaciones políticas. 
Y cuando estas transformaciones políticas sobrevienen producto de grandes crisis económicas, hay experiencias que evito comentar, han surgido totalitarismos muchas veces durante el siglo XX producto de crisis que no han sabido resolverse adecuadamente desde la política.
También pedir una vez más la reforma de esta importante organización que representa la multilateralidad, algo que hemos defendido consecuentemente siempre, la necesidad de un mundo más plural, más diverso y de democratizar los organismos políticos como Naciones Unidas y fundamentalmente su Consejo de Seguridad. 
Nosotros no compartimos la necesidad de ampliar los miembros permanentes, al contrario, creemos que es necesario eliminar la categoría de miembros permanentes y también eliminar el derecho de veto que impide realmente que este Consejo de Seguridad cumpla con la verdadera función que tuvo cuando fue pensado en un mundo bipolar, en donde era necesario el derecho de veto porque el mundo bipolar, el temor al holocausto nuclear, daba en ese derecho a veto de los miembros que lo integraban el equilibrio necesario para contemplar la seguridad de la humanidad; hoy ese equilibrio está roto y ese lugar permanente y ese derecho de veto no son para defender la seguridad o la estabilidad universal sino muchas veces para posicionamientos de los miembros que lo integran y que hacen ejercer su derecho.
El último discurso en que intervine aquí creo haberlo terminado pidiendo que me gustaría mucho que este año Palestina tuviera el lugar número 194 en el concierto de Naciones Unidas. 
Mi país, la Argentina, como la mayoría de los países de la América del Sur, ha reconocido al Estado de Palestina. 
Yo creo sinceramente que impedir el ingreso de Palestina puede ser visto tal vez por algunos como algo beneficioso para el Estado de Israel, pero déjenme decirles, desde la autoridad que nos da ser un país que ha sufrido el flagelo del terrorismo internacional, que impedir que Palestina forme parte de esta Asamblea es seguir dándole coartadas a los que ejercen el terrorismo a nivel internacional y que encuentran en este desconocimiento precisamente una de sus falsas argumentaciones para incurrir en sus crímenes. 
Creo que la no inclusión de Palestina en este año lejos de dar mayor seguridad y estabilidad al mundo va a crear mayor inseguridad y condiciones absolutamente desfavorables para lo que debe ser el prestigio de un cuerpo que debe representar los intereses de todos los ciudadanos globales. 
Por eso ruego que Dios ilumine a quienes tienen que tomar esta trascendental y estructural decisión en el mundo para lograr mayor equilibrio y que Palestina pueda tener este año su asiento número 194; estoy segura que de así lograrlo vamos a contribuir a vivir en un mundo no solamente más seguro sino también en un mundo más justo.
Precisamente también, y casi concatenado con esta situación que veníamos describiendo acerca de lo que significa la injusticia de ese ejercicio del derecho a veto para determinados países, cinco para ser más precisos, en el Consejo de Seguridad, venimos una vez más aquí al seno de Naciones Unidas a plantear una cuestión también vital, no solamente para los argentinos. Malvinas, la cuestión de soberanía sobre Malvinas es también una prueba de fuego para este cuerpo, si es posible cumplir con una política que realmente tenga que ver en la multilateralidad y la obligación por parte de todos los miembros de aceptar las resoluciones de esta Asamblea. 10 resoluciones de esta Asamblea han convocado al Reino Unido de la Gran Bretaña y a mi país a sentarse y a negociar, a conversar sobre nuestra soberanía. 
Téngase en cuenta que la Argentina no está demandando que se cumpla esta resolución bajo el reconocimiento de la soberanía, no, simplemente está pidiendo que se cumpla con alguna de las 10 resoluciones de Naciones Unidas en este sentido. 
Tal vez también podríamos enumerar las 29 resoluciones del Comité de Descolonización, las 11 resoluciones y 8 declaraciones de la Organización de Estados Americanos; las resoluciones que también distintos foros, desde foros iberoamericanos, desde la Unasur, desde el MERCOSUR, desde el Encuentro de Países Arabes, Africano, del mundo entero reclamando a través de resoluciones y declaraciones el tratamiento de esta cuestión, y el Reino Unido negándose sistemáticamente a hacerlo y obviamente utilizando para ello su condición de miembro del Consejo de Seguridad con derecho a veto.
En el año 2013 se van a cumplir 180 años de que los argentinos fuimos desalojados manum militari de nuestras islas Malvinas, el año próximo se van a cumplir 30 años de un episodio sobre el cual pivoteó el Reino Unido, cometido por la más terrible dictadura de la que se tenga memoria y de la cual también fuimos víctimas los propios argentinos. 
Y me enorgullezco también de ser el gobierno que en materia de derechos humanos y juzgamiento a los responsables de crímenes y genocidios sea un ejemplo en el mundo en este sentido. 
Por eso creo que asentarse en aquel episodio no es más que otra de las tantas coartadas para no cumplir con las resoluciones de Naciones Unidas, y lo que es peor, yo pido a todos que se miren en el espejo de un mundo que viene donde van a ser necesarios recursos naturales y ver cómo hoy nuestros recursos naturales pesqueros y petroleros son sustraídos y apropiados ilegítimamente por quien no tiene ningún derecho. 
Obviamente creo que no hace falta recalcar que nadie puede alegar dominio territorial a más de 14.000 km de ultramar, está claro que es una ocupación ilegítima. 
Pero igualmente convocamos una vez más al Reino Unido a cumplir con las resoluciones de Naciones Unidas; en estos días se han producido verdaderas provocaciones, ensayos misilísticos en mayo y julio que fueron denunciados inclusive ante la OMI, que también sufrió uno de esos ataques. 
Yo quiero transmitir una vez más a esta Asamblea y también al Reino Unido el interés argentino en el diálogo, pero también es cierto que ha transcurrido mucho tiempo y que manifestamos ante esta Asamblea que vamos a esperar un tiempo razonable más, pero que si no, nos vamos a ver obligados a comenzar a revisar los entendimientos provisorios aún vigentes haciendo especial hincapié en que la cuestión de la soberanía debe estar incluida en esas obligaciones.
Ustedes se preguntarán a qué me refiero: a la declaración conjunta y canje de notas del 14 de julio de 1999 cuando se dispuso la reanudación de un vuelo regular semanal operado por la empresa LAN Chile entre Punta Arenas-Islas Malvinas con dos escalas mensuales, una en cada dirección, en Río Gallegos.
La Argentina no tiene intenciones de agravar la situación de nadie, pero también es justo que esta Asamblea y que el Reino Unido tome conciencia de que es necesario dar cumplimiento a las resoluciones. 
No podemos estar 180 años, 30 años, como no puede estar Palestina peregrinando durante décadas y décadas para tener un lugar en el mundo y menos aún los argentinos para reclamar este territorio que legítimamente nos corresponde.
No quiero terminar sin referirme también a un tema que ha sido incluido en todas las intervenciones que nos cupieran desde año 2003 a la fecha al presidente Kirchner y a quien les habla.
Yo les decía hace unos instantes, cuando hablaba del tema de Palestina, la autoridad -si es que nos da autoridad por así decirlo- que nos da el hecho de ser uno de los dos únicos países que en territorio americano ha sufrido agresión del terrorismo internacional. 
En dos oportunidades, en 1992, en la voladura de la embajada de Israel en la ciudad de Buenos Aires y, luego, en 1994 en la voladura de la AMIA que es una de las organizaciones sociales más importantes de la Argentina. 
Y fíjense que no hago hincapié en que sea de la colectividad judía, digo de la Argentina, porque fue un ataque claramente a la Argentina.
Hemos venido reclamando que, en virtud de lo dispuesto por la justicia argentina, la República Islámica de Irán se someta a la jurisdicción y permita precisamente que quienes están acusados de haber intervenido, con algún grado de participación en el atentado de la AMIA, puedan someterse a la Justicia.
El año pasado lanzamos desde aquí una propuesta que era que si no confiaban en la Justicia de nuestro país, podíamos adoptar lo que había sucedido en el caso Lockerbie y elegir un tribunal de un tercer país, de común acuerdo entre ambos, para poder allí desarrollar lo único que venimos reclamando que es justicia. 
Nos plantamos en esto porque es una demanda universal que no reconoce color político y en una palabra "justicia" que puede encontrarse en el Talmud, en la Biblia, en el Corán y para los que no creen en nada, seguramente también en la Constitución de sus países.
El Gobierno argentino ha recibido el día 16 de julio un mensaje de la Cancillería iraní que culmina expresando su intención de cooperar e iniciar un diálogo constructivo con la Argentina para ayudar a llegar a la verdad en relación con el brutal atentado cometido contra la mutual israelita el 18 de julio de 1994.
El mensaje que se ha recibido de Irán, si bien significa un cambio de actitud del gobierno, no constituye en sí mismo una satisfacción a nuestros reclamos que, como lo he dicho con toda claridad, son los de justicia. Sin embargo, se trata de un ofrecimiento de diálogo que la Argentina no puede ni debe rechazar.
Estamos aquí, en este lugar también, reclamando diálogo con el Reino Unido y reclamando diálogo entre todos los sectores que conforman este Cuerpo. Argentina lo hace en el contexto de su apego al cumplimiento de la obligación de resolver las controversias por medios pacíficos, actitud que la ha caracterizado en toda su historia como nación.
Esta posición en modo alguno supone que la República Argentina deje de lado los requerimientos emanados de la Justicia nacional en relación con el juzgamiento de los presuntos responsables de cometer tal atentado. No podríamos hacerlo, por otra parte, porque esto depende de jueces y fiscales.
Lo que sí queremos decir es que creemos que ese diálogo debe ser constructivo, que debe ser un diálogo sincero y que debe tener resultados para poder ser creíble y, por lo tanto, no ser entendido simplemente como una maniobra dilatoria o distractiva.
Quiero finalmente culminar mi intervención. 
A veces cuando pienso todas las cosas que nos han pasado a los argentinos es como lo que les ha pasado a muchos países en distintas etapas, pero a nosotros nos ha pasado en nuestro territorio, en nuestra historia y a nosotros: la debacle económica y social más terrible de la que se tenga memoria; todavía también tenemos una potencia que ejerce colonialismo en nuestro país, el terrorismo internacional nos eligió dos veces como destinatario de sus ataques. 
Es como que si uno se pusiera a pensar, hubiéramos concentrado todos los problemas, las tragedias y las miserias de este mundo en un solo territorio.
Nuestra posibilidad de recuperación en lo económico, nuestra incansable e imprescriptible lucha por recuperar lo que es nuestro y también la imprescriptible demanda para reclamar justicia para las víctimas de los atentados y la fortaleza con la cual hemos emergido de todas esas tragedias, me da la confianza y la certeza que es, precisamente, el camino que hemos elegido: el de lograr crecimiento con inclusión social para nuestros compatriotas, el de lograr el respeto irrestricto a los derechos humanos con juicios por la memoria, por la verdad y por la justicia; el lograr también estar hoy acompañada aquí, como Presidenta de todos los argentinos, por familiares de las víctimas del atentado de AMIA, que confían en que el Gobierno va a seguir haciendo lo que siempre ha hecho, que es defender precisamente los valores de la verdad y la justicia, lo que me hace sentir grandes esperanzas para que Dios ilumine a todos los que tengan que tomar decisiones, no en vistas a las elecciones, sino en vista al destino del mundo en las próximas décadas.
Por eso quiero saludar a todos y cada uno de los que hoy han hecho uso de la palabra, a los que también lo harán, y agradecer a todos ustedes el apoyo que a cada una de estas causas han brindado a mí país la República Argentina.
Muchas gracias y que Dios los guarde a todos

jueves, 23 de junio de 2011

Almuerzo ofrecido en honor del Secretario General de la ONU, Ban Ki-Moon

PALABRAS DE LA PRESIDENTA DE LA NACIÓN, CRISTINA FERNÁNDEZ DE KIRCHER, EN EL ALMUERZO OFRECIDO EN HONOR DEL SECRETARIO GENERAL DE LAS NACIONES UNIDAS, BAN KI-MOON, EN EL MUSEO DEL BICENTENARIO DE LA CASA DE GOBIERNO

Muy buenos días a todos y a todas.

Señor Secretario General de Naciones Unidas; su distinguida esposa; señores gobernadores; señores funcionarios; empresarios; representantes de la cultura; periodismo nacional, extranjero: en principio no sé quién va a ganar la Copa América; se imaginará quién quiere que la gane, pero él es mucho más diplomático que yo y entonces en todos los países que visitó por supuesto les deseó suerte a todos ellos para que pudieran hacerse de la copa.

Realmente recibir al señor Secretario General de Naciones Unidas Ban Ki-Moon, es para esta Presidenta, tal cual lo dije hace algunos instantes, y para nuestro país, un gran orgullo.

Argentina tiene una extensísima tradición en materia de defensa del multilateralismo, como la política y el instrumento más adecuado para resolver la conflictividad a nivel global.

Para nosotros la firma de la Carta de San Francisco, para nosotros las resoluciones de Naciones Unidas integran, como debe ser, el derecho internacional y por lo tanto deben ser respetadas y acatadas por la totalidad de sus países miembros cualquier sea la magnitud o la envergadura de estos países.

Quiero señalar tres aspectos fundamentales donde el Secretario General hace hincapié como tres ejes fundamentales de la política internacional y le asigna a la Argentina en esos tres ejes un papel importante.

Y yo me voy a atrever, porque no lo hago en nombre mío sino lo hago en nombre de los 40 millones de argentinos de decir que tiene razón, señor Secretario General, la Argentina en materia de paz, la Argentina en materia de desarrollo sustentable y la Argentina en materia de respeto irrestricto a los derechos humanos y condena a la impunidad a quienes lo violan, constituye sin lugar a dudas uno de los ejemplos más importantes del mundo.

La paz, ese valor tantas veces convocado por los dirigentes globales, los más importantes y de todos lados, cualquiera sea su ideología, cualquiera sea su origen, todos hablamos de la paz, pero realmente la pregunta que habría hacerse es cuánto contribuimos cada uno de los que hablamos de la paz, a construir esa paz universal. Y en este aspecto, Argentina puede dar cuenta de que es un importante actor pero fundamentalmente tiene un alto grado de coherencia en lo que hace a la construcción de la paz.

No sólo integramos misiones muy importantes en materia de paz como es la de Haití y también como es la Chipre, sino que además somos respetuosos de cada una de las resoluciones que Naciones Unidas adopta, cualquiera sea el ámbito y cualquiera sea el tema, y en este caso quiero referirme específicamente a un tema que nos atañe directamente como es el tema de Malvinas.

El año próximo serán 30 años de lo que sucedió en 1982 en Malvinas durante la última dictadura militar, que obviamente no podrá ser imputable a los argentinos, porque las primeras víctimas de esa dictadura fueron argentinos, que sin embargo eran por allí sostenidos por los que luego los combatieron cuando se intentó vía militar la recuperación de las Islas Malvinas.

El año 1965 durante un gobierno que también había sido elegido en elecciones, no le diría demasiado libres porque había proscripción de mi partido pero había sido elegido por elecciones, se obtuvo un importante triunfo diplomático como fue la resolución 2065 que ordena al Reino Unido y a este país a sentarse a la mesa de las negociaciones.

Inglaterra ha desoído sistemáticamente esta resolución de Naciones Unidas, primero porque sí y luego bajo el pretexto de lo que había ocurrido durante una dictadura militar en el año ´82.

El año que viene se van a cumplir 3 décadas de este hecho que no fue imputable a los argentinos sino a una dictadura, y la Argentina además de integrar misiones de paz ha logrado, como lo manifestara unos días atrás en Italia el presidente Giorgio Napolitano, incorporarse nuevamente a occidente en lo que usted señaló también como el tercer eje importante que es el respeto irrestricto a los derechos humanos.

Nuestro país, como usted lo dijo hace unos instantes en la conferencia de prensa, y como me lo manifestó personalmente y lo acaba de decir, es un ejemplo en materia universal de respeto a los derechos humanos y de juzgamiento a los delitos de lesa humanidad, dentro de los marcos normativos institucionales del propio país como nunca se había visto.

Aquí no hubo tribunales ad hoc, como fue el caso de Nuremberg, no hubo tribunales ni leyes especiales, al contrario, las leyes especiales fueron las que se sancionaron para consagrar la impunidad. Al contrario, fue durante el marco normativo que rige en nuestro país desde que somos país como tal en 1853, con los jueces de la Constitución, con las defensas que también tiene cada ciudadano por la Constitución y somos sin lugar a dudas un ejemplo en materia de derechos humanos. (Aplausos)

Por eso, reclamamos por parte de todos los países de Naciones Unidas, y de Naciones Unidas, un rol más activo aún para lograr no que le den la razón a nadie, sino simplemente que se cumpla esa resolución que solamente exige, que solamente reclama que dos países, en este caso dos partes, se sienten a negociar una controversia. Creo que pocas cosas necesitan menos explicación que esa resolución 2065.

Y creo también que es hora de que los países que tiene un lugar importante por formar parte del Consejo de Seguridad o por formar parte de grupos como el Grupo de los 8, convenzan al resto del mundo que ellos también están sujetos a las normas de Naciones Unidas, si no ese multilateralismo resulta muchas veces algo de doble estándar y por lo tanto no tiene la misma eficacia, la misma eficiencia que tendría si todos los países del mundo respetaran ese derecho internacional, que creo además, no lo digo solamente desde la perspectiva de la Argentina en la cuestión Malvinas, sino que creo que la cuestión de Medio Oriente, algo que hace a la seguridad internacional, también debe abordarse desde esa perspectiva. Es necesario que en materia de la cuestión de Medio Oriente se respeten las resoluciones y las decisiones de Naciones Unidas, único instrumento para poder construir un verdadero concepto de seguridad.

Y por último también quiero referirme al tercer eje que fue desarrollo sustentable, y la Argentina, señor Secretario General, ha mejorado sustancialmente en lo que hace a nuestra economía, en lo que hace al grado de inclusión social.

Hace unos días no más estábamos también desde esta misma Casa Rosada, en teleconferencia con la NASA, haciendo lanzar, despegar desde la NASA un satélite argentino que tiene que ver con el medio ambiente, esa cuestión que también desvela usted y nos desvela a todos. Yo decía a modo de metáfora, de parábola, que hace 10 años los argentinos estábamos lanzando piedras en una Argentina que se había derrumbado por el default y hoy estábamos lanzando satélites desde la NASA para servicio de la humanidad. (Aplausos) Esto nos ha dado, como argentinos, un orgullo muy grande, como también nos da un orgullo muy grande haber protagonizado el crecimiento económico y social más importante de toda la región. Me encanta verla a Alicia Bárcena, de la CEPAL, asintiendo con su cabeza, porque no es una cabeza cualquiera la de Alicia Bárcena; muchos te pueden hacer así con la cabeza porque les caes simpático o son de tu partido, pero cuando uno habla de cuestiones sociales y económicas y Alicia Bárcena asiente con la cabeza, hay una suerte de acreditación de lo que uno está diciendo absolutamente diferente.

La Argentina realmente es el país que más ha crecido pero el que también ha incluido más gente y ha llegado a reducir los niveles de pobreza en forma más que importante, a punto tal que el otro día cuando nos visitaba Bernardo Kliksberg, alguien a quien usted seguramente conocerá muy bien, decía que el programa de inclusión social que significa la Asignación Universal por Hijo es el programa de inclusión social más importante del mundo porque representa el 1,2 por ciento de nuestro Producto Bruto Interno. (Aplausos)

Conjuntamente también podemos afirmar con orgullo que a partir de la sanción de la Ley de Financiamiento Educativo, pero fundamentalmente a partir de administrar los recursos..., porque el Parlamento puede sancionar muchas leyes, yo recuerdo una ley muy particular que se sancionó creo que por octubre del año 2001 que hablaba sobre la intangibilidad de los depósitos si mal no recuerdo.

El Parlamento Argentino con mucha pompa sancionó una ley que establecía la intangibilidad de los depósitos bancarios. ¿Esto qué significaba? Que nadie iba a poder tocar sus depósitos, si usted tenía dólares le iban a devolver dólares y si usted tenía pesos le iban a devolver pesos, y fue por ley.

Pero a los pocos meses se dictaron normas, no por ley sino por decreto, que tiraron abajo eso, porque en definitiva sabemos que la economía y el bienestar de una sociedad no se hace a través de leyes sino esencialmente a través de proyectos políticos que contemplen el desarrollo de la sociedad, la inclusión social, el crecimiento y la generación de trabajo decente como los objetivos que puede tener todo país que quiera tener un desarrollo en serio.

También en materia de desarrollo sustentable la Argentina no puede convertirse en ejemplo, no pretendemos convertirnos en ejemplo de nada pero sí contar nuestra experiencia que realmente ha sido muy exitosa.

Por ello esos tres ejes de paz, derechos humanos y desarrollo sustentable, tan caros a la política en materia de derecho internacional, son realmente una bandera muy importante en la Argentina.

Quiero decirle, señor Secretario General, que usted siempre va a encontrar en esta Presidenta y en nuestro país, la República Argentina, un militante activo, sea en su banca de Naciones Unidas, sea en su carácter de miembro o en este caso circunstancial presidente del Grupo G-77 más China, y también integrante del G-20, un activo militante de estas cuestiones y una voz que no tiene doble estándar, que dice estas cosas aquí en su país pero que las repite también en todos los foros internacionales, porque no nos gusta tener mensajes confusos.

Finalmente quiero decirles algo que nadie sabe, hoy es el cumpleaños del Secretario General Ban Ki-Moon. (Aplausos) Yo no creo en las casualidades, siempre hablo de las señales, pero es una maravilla justamente haberlo recibido hoy en nuestro país en el día de su cumpleaños. Nos hubiera gustado que no hubiera tenido que venir en ómnibus desde Córdoba, pero las cenizas son chilenas.

No tenemos nada contra nuestros hermanos chilenos, por favor, que nadie pretenda que estoy echando la culpa a Chile, las cenizas son chilenas pero los alfajores con los cuales desayunó en Rosario son argentinos y son una excelente bienvenida para usted a nuestro país.

Yo quiero, si se me permite, brindar por usted, Secretario General, en el día de su cumpleaños, por Naciones Unidas, por el multilateralismo, por la paz, por el desarrollo sustentable y por los derechos humanos, que deben ser políticas globales universales. Salud y muchas gracias.